¡Bienvenidos de vuelta!
En la entrega anterior estudiamos la primera parte sobre los cimientos básicos técnicos necesarios sobre los micrófonos. Ya entendemos cómo se comporta el rango de frecuencias de la voz, cómo funciona acústicamente un micrófono y cómo interpretar factores críticos como la respuesta en frecuencia, el efecto de proximidad y el máximo SPL.
Si te perdiste esa primera parte, te recomiendo hacer una pausa y leerla antes de continuar, ya que los conceptos de hoy se apoyan directamente en lo que explicamos allí. (Parte 1)
En este segundo post completaremos nuestro mapa de ruta técnico analizando los 4 puntos restantes de la lista: relación señal/ruido y self noise, la sensibilidad, la impedancia y los patrones polares.
Tener claridad sobre estos últimos eslabones es lo que te permitirá entender por qué un micrófono suena “pro” en el estudio o en tu habitación personal.
Sin más preámbulos, entremos de lleno en el sexto punto de nuestra lista:
6. Relación señal/ruido & Ruido propio

La relación señal/ruido mide la diferencia entre el nivel de una señal útil (en nuestro caso, la voz) y el nivel de ruido de fondo generado por el propio micrófono.
Este parámetro está directamente relacionado con el ruido propio (Self-Noise), que representa el ruido equivalente generado por los componentes electrónicos internos del micrófono. En los micrófonos de condensador, suele manifestarse como un siseo de bajo nivel.
Ambos parámetros permiten conocer qué tan silencioso es un micrófono y se expresan habitualmente en decibelios (dB), aunque utilizan referencias diferentes.
Relación señal/ruido (SNR): cuanto mayor sea el valor, mejor. Por ejemplo, una SNR de 80 dB indica una diferencia mayor entre la señal de referencia y el ruido propio que una SNR de 60 dB.
Ruido propio (Self-Noise): en este caso ocurre lo contrario. Cuanto menor sea el valor, más silencioso será el micrófono. Se expresa habitualmente en dBA. Como referencia, un ruido propio inferior a 14 dBA se considera muy bueno para un micrófono de condensador.
Ambos valores están relacionados. Cuando la medición utiliza como referencia 94 dB SPL (1 Pa), una SNR de 80 dB equivale aproximadamente a un ruido propio de 14 dBA.
Comprender esta relación es especialmente importante si vas a grabar locutores que hablan a bajo volumen, susurros o matices vocales sutiles. En estos casos, necesitas un micrófono con una SNR elevada y un ruido propio reducido.
De lo contrario, al aumentar la ganancia o elevar el nivel de la grabación durante la postproducción, el ruido electrónico también aumentará y podría hacerse más perceptible, afectando la limpieza de la señal.
Un micrófono con bajo ruido propio no garantiza por sí solo una grabación silenciosa. También debemos considerar el ruido acústico del espacio, la sensibilidad del micrófono, la distancia a la fuente sonora y el ruido del preamplificador.
Por eso, las especificaciones no deben analizarse de manera aislada, sino como parte de una cadena de grabación completa.
7. Sensibilidad

Representa la eficiencia del micrófono; es decir, la relación exacta entre la tensión eléctrica de salida (expresada en milivoltios) y la presión sonora incidente sobre su diafragma (expresada en pascales).
Esta variable se expresa comúnmente en milivoltios por pascal (mV/Pa), y sigue una regla sencilla: a mayor sensibilidad, mayor tensión eléctrica de salida para una misma presión sonora incidente. Esto significa que el micrófono necesitará menos ganancia de preamplificación para alcanzar un determinado nivel de señal.
Nota: Algunos fabricantes expresan la sensibilidad del micrófono en decibeles (dB) en lugar de mV/Pa. En estos casos, es importante identificar la referencia utilizada, ya que normalmente se presenta en dBV/Pa. Cuanto más negativo sea este valor, menor será la sensibilidad del micrófono. Por ejemplo, -60 dBV/Pa representa una sensibilidad menor que -40 dBV/Pa.
¿Qué significa esto en la práctica?
Imagina que tienes dos micrófonos expuestos exactamente a la misma presión sonora:
- Micrófono A: -40 dBV/Pa → entrega 10 mV.
- Micrófono B: -60 dBV/Pa → entrega 1 mV.
El micrófono A entrega diez veces más tensión eléctrica que el B. Por tanto, tiene mayor sensibilidad y necesitará menos ganancia de preamplificación.
La regla para recordar es:
- En mV/Pa: cuanto mayor el número, mayor sensibilidad.
- En dBV/Pa: cuanto menos negativo el número, mayor sensibilidad.
Dependiendo del principio de funcionamiento y del diseño del micrófono, encontraremos distintos valores de sensibilidad:
De condensador: aproximadamente entre 8 y 32 mV/Pa. Generalmente son los más sensibles, capaces de entregar una señal de salida elevada y registrar detalles de bajo nivel. Requieren menos ganancia de preamplificación que muchos modelos dinámicos.
Electrodinámicos (dinámicos): aproximadamente entre 1 y 4 mV/Pa. Suelen presentar una sensibilidad menor. El famoso Shure SM7B, por ejemplo, tiene una sensibilidad de 1,12 mV/Pa, por lo que requiere una cantidad considerable de ganancia en el preamplificador.
De cinta: presentan valores variables, generalmente bajos en los diseños pasivos. Algunos modelos pueden superar los 2 mV/Pa, dependiendo de su construcción, transformador y diseño eléctrico. Por eso, no existe un rango único que represente a todos los micrófonos de cinta.
Es importante recordar que una mayor sensibilidad no significa necesariamente una mejor calidad de sonido: simplemente indica cuánto voltaje entrega el micrófono ante una determinada presión sonora.
8. Impedancia

Es la oposición que presenta un circuito al paso de la corriente alterna (AC). En los micrófonos, la impedancia de salida determina, junto con la impedancia de entrada del preamplificador, cómo se transfiere la señal eléctrica hacia la consola o interfaz de audio.
Según su valor nominal, los micrófonos se clasifican tradicionalmente en tres grandes grupos:
Low-Z (Baja impedancia): menos de 600 Ω (ohmios). Es el estándar predominante en el audio profesional. Muchos micrófonos utilizan impedancias de salida entre 150 y 200 Ω, aunque también existen modelos con valores superiores. Esta característica facilita el uso de cables largos y, combinada con conexiones balanceadas, contribuye a preservar la integridad de la señal y reducir la captación de interferencias.
Medium-Z (Media impedancia): entre 600 Ω y 10 kΩ. Es una categoría menos habitual en los micrófonos profesionales modernos.
High-Z (Alta impedancia): más de 10 kΩ. Es característica de determinados dispositivos y sistemas de audio, especialmente instrumentos musicales como las guitarras eléctricas con salidas no balanceadas. Es prácticamente inexistente en los micrófonos profesionales de podcast.
Para que la transferencia de sonido sea perfecta, existe una regla de oro: la impedancia de entrada de la interfaz de audio debe ser al menos entre 5 y 10 veces mayor que la impedancia de salida del micrófono.
Por ejemplo: Si tu micrófono tiene una impedancia de 150 Ω, la interfaz debería ofrecer una entrada de al menos 1500 Ω (un requisito que la gran mayoría de las interfaces modernas cumplen de sobra).
En definitiva, la impedancia y la sensibilidad son dos características eléctricas fundamentales para comprender cómo se comporta un micrófono y cómo interactúa con el resto de la cadena de grabación.
9. Patrones polares

El patrón polar de un micrófono es su "mapa de cobertura tridimensional"; define desde qué direcciones capta el sonido con claridad y cuáles ignora por completo.
- Direccionalidad y control de ruido: No todos los micrófonos escuchan igual. El patrón polar determina si el dispositivo registrará todo lo que ocurre en la habitación o si se enfocará exclusivamente en lo que tiene enfrente, algo vital para limpiar el audio de ecos, reverberaciones y ruidos de fondo.
- El efecto en el tono: Los patrones polares más cerrados (como el supercardioide o el hipercardioide) aíslan mejor el ruido lateral, pero a cambio suelen sufrir de un mayor impacto por el efecto de proximidad (ese exceso de graves al acercarte demasiado que explicamos en el post anterior).
Los tres patrones principales en el podcasting:
- Cardioide (El rey del podcast): Capta el sonido en forma de corazón, principalmente por el frente, atenúa los lados y rechaza casi todo lo que viene desde atrás. Es el diseño que implementan el Shure SM7B y el Electrovoice RE20 para aislar la voz de la acústica de la habitación.
- Omnidireccional: Capta el sonido por igual en 360 grados, (dependiendo de la frecuencia). Es ideal para registrar la atmósfera o el ambiente de un lugar, pero resulta contraproducente en un podcast si tu sala no está acústicamente tratada.
- Bidireccional (Figura de 8): Capta el audio tanto por el frente como por la parte posterior, ignorando por completo los laterales. Es una opción viable para resolver una entrevista cara a cara utilizando un solo micrófono situado en medio de la mesa.
En resumen: Elegir el patrón polar correcto es la herramienta más poderosa para capturar la voz con nitidez y "apagar" de forma acústica el ruido no deseado de tu entorno de grabación.
Con esto cerramos el recorrido por las especificaciones técnicas más importantes.
Ahora sabes que no se trata de elegir el micrófono más costoso o el que utiliza el podcaster de moda, sino aquel que mejor se adapte a la acústica de tu espacio, a las características de tu interfaz de audio y, especialmente, a las particularidades de tu voz.
Ya tienes una buena base teórica para comprender y analizar las características de cualquier micrófono. El siguiente paso es aprender a utilizar esa información para tomar mejores decisiones.
En el próximo y último post de esta serie, conoceremos algunos de los modelos de micrófonos para podcast más utilizados en el mercado. Analizaremos sus especificaciones a partir de todo lo que hemos aprendido, para ayudarte a identificar cuál puede ser el más adecuado para tu proyecto.
¡Nos leemos en la entrega final!
Angemyr Lezama G.
Audio Engineer

