Hace algún tiempo que no publico contenido educativo es este espacio. Ha sido una pausa un tanto larga, pero creo que ya es tiempo de romper el silencio y volver a compartir con ustedes las reflexiones que surgen de mi práctica profesional y mi formación académica.
Espero poder aportar a quienes se interesan por estos temas, pero, sobre todo, leer sus comentarios.
En esta ocasión, les dejo algunas ideas que surgieron a raíz de un foro educativo en el contexto del Seminario Investigación y Métodos, que estoy cursando actualmente, cuyo tema central era el siguiente:
En el área de la Ciencias de la Educación el abordaje de métodos se ha visto "cercado" por únicas maneras de llegar al conocimiento. ¿Cómo considera usted que la educación amerita ser estudiada desde sus cimientos para dar respuesta a las realidades emergentes considerando el avance tecnológico que asecha los programas educativos?
Estas reflexiones puede que no sean compartidas por los lectores, y talvez les resulten un poco extensas, sin embargo, es un tema que vale la pena estudiar a fondo y tomar acción en consecuencia...

Imagen creada con IA: Repensando la educación del futuro
A lo largo de los años, la educación ha experimentado importantes cambios, especialmente en la forma como se percibe el rol de sus principales actores: docentes y estudiantes. Sin embargo, es innegable que el avance de la sociedad, de la mano del crecimiento científico y tecnológico, ha tenido un ritmo más rápido. De allí que, la educación actual, prácticamente no responda a las exigencias sociales y requiera una transformación urgente.
Dicha transformación incluye, como es de esperarse, la manera como la educación es estudiada y los métodos usados para llegar al conocimiento. En este contexto, la necesidad de asumir posturas epistemológicas más flexibles y dinámicas en contraste con la tradicional postura positivista, cobra vital importancia.
El proceso educativo es, esencia, un proceso humano, que toma forma a partir de la interacción entre docentes, estudiantes, padres y demás actores del quehacer educativo. Por ello, estudiarlo con métodos que excluyan la interpretación y reflexión profunda de esta interacción, significaría perderse de un conocimiento muy valioso que surge de la misma experiencia educativa.
En ese sentido, se requiere una postura epistemológica que combine diferentes métodos que se amolden a cada fenómeno educativo estudiado. La combinación de métodos cualitativos y cuantitativos representaría una forma más completa de abordar la educación y, específicamente, la investigación educativa. Tal como lo señalan Páramo y Otálvaro (2006) al afirmar que es “…desde la comprensión de las suposiciones teóricas que están implícitas en nuestra manera de entender la realidad, que realmente podemos darle valor a la información que recogemos a través de distintas estrategias o técnicas, ya sean estas cualitativas o cuantitativas.” (p. 5)
Es propicio destacar que, en el contexto actual, la educación debería ser estudiada desde una mirada epistemológica plural, crítica y situada que supere el predominio de un único método de conocimiento y asuma su carácter histórico, político y tecnológico. Estudiar la educación desde sus cimientos amerita una profunda revisión de aspectos relacionados tanto con la teoría como con la práctica, tales como los métodos de enseñanza y aprendizaje, la evaluación, el currículo, la formación y actualización docente a la luz de una sociedad altamente mediada por la tecnología, así como la integración de la misma en la práctica educativa diaria.
Desde esta perspectiva, el avance tecnológico no debe entenderse solo como amenaza, sino, como lo afirma Pearson (2022), como un “…campo de disputa cultural donde se reconfiguran identidades, lenguajes y formas de aprender, por lo que se requiere un análisis crítico de cómo las tecnologías reestructuran las relaciones pedagógicas y las experiencias de aprendizaje”. Siendo así, el avance tecnológico representa una buena oportunidad para incorporar nuevos programas educativos.
No cabe duda de que el avance de la tecnología continuará su ritmo acelerado de crecimiento en los próximos años. En consecuencia, la educación no puede quedarse atrás, urge contar con docentes bien preparados, con sólidas competencias digitales, para preparar a las futuras generaciones, no para la sociedad que ellos conocieron, sino para aquella en la que dichas generaciones vivirán, y en la que se desarrollarán profesionalmente.
Tan importante desafío, demanda una forma diferente de estudiar la realidad educativa, es allí donde asumir diferentes posturas epistemológicas cobra vida, y, por ende, el uso de diferentes métodos de investigación, ante los constantes cambios que experimenta la humanidad.

Imagen creada con IA: Investigación educativa, cualitativo vs cuantitativo
Un elemento clave y, a la vez, controversial en lo que respecta a la influencia que la tecnología ejerce sobre la Educación consiste en escuchar las voces de estudiantes y docentes para entender sus necesidades y experiencias. Esto es algo que, desde nuestra posición como profesionales de la educación, resulta sencillo ver, pero, en la práctica, es bastante complejo de evidenciar, porque cuando se oyen las voces de los involucrados, nos encontramos no solo con limitaciones materiales, sino también humanas, que van desde la falta de voluntad para cambiar la praxis educativa, hasta un choque generacional que se vive a diario en las aulas tanto de instituciones públicas como privadas.
Soy de las que pienso que nos encontramos en un momento clave a nivel educativo. Por un lado, parte del talento humano ya se encuentra en fase de retiro y por el otro, existe un talento humano de relevo con escasa preparación para asumir el desafío de un sistema educativo moribundo. Pero, también, hay un tercer grupo de talento humano que sí está dispuesto a afrontar el reto pero que choca con una muralla de "resistencia al cambio" que le impide actuar y, a veces, lo arrastra a su zona de confort.
Estamos en un punto donde la investigación educativa no puede mantener el mismo perfil que por años ha tenido. Se necesitan soluciones novedosas para una realidad compleja y en transición, posturas epistemológicas más abiertas. Lo positivo de este panorama es que hay mucho por hacer y que a donde se mire, se encontrará una oportunidad de aportar en la creación de un mejor y más actualizado sistema educativo que nuestra sociedad actual pide a gritos.

Imagen creada con IA: Innovación educativa en el futuro
Otro aspecto de gran interés es "el conocimiento situado". Si bien es cierto que, la realidad de los países latinoamericanos en el sector educativo es muy similar, no podemos dejar de lado las características propias de cada región, incluso, de cada ambiente o espacio educativo. Es allí donde se requieren herramientas reflexivas y flexibles, capaces de adaptarse al entorno estudiado.
Cerrarse a un solo enfoque de investigación, limitaría muchísimo a quienes se animen a estudiar los problemas educativos, porque solo tendrían una parte de la realidad estudiada. Por otra parte, optar por métodos que obliguen al docente investigador a observar su realidad de forma únicamente objetiva, constituye lo que yo llamaría un "suicidio investigativo". Ver los problemas desde afuera sin involucrarse en la solución cuando formas parte de su día a día, es un acto muy cruel, especialmente si en sus manos está la posibilidad no solo de resolverlo sino de procurar una mejor praxis individual y colectiva.
Necesitamos, además de rescatar el interés por la investigación, salir de las posiciones extremas y encontrar estrategias más completas para el estudio de la educación.
Es por este motivo, que los métodos hermenéuticos, etnográficos y estudios de casos se han venido incorporando en el estudio de la ciencia de la Educación, a pesar del predominio del paradigma positivista a lo largo del tiempo. Pero hay algo que me llama la atención, y es el hecho de que, con el auge de los métodos cualitativos, se ha entrado en una especie de "moda investigativa" en donde los fenómenos estudiados han de investigarse solamente desde lo reflexivo e interpretativo, desechando aspectos de orden cuantitativo que muy bien podrían complementar y hasta dar un mayor peso a lo que cualitativamente se estudia. Es como si, de pronto, se pasara de un extremo a otro, de lo cuantificable a lo reflexivo, de lo netamente objetivo a lo completamente subjetivo, como si una postura eliminara a la otra.
Comparto la idea de que ambos enfoques son útiles en el contexto educativo. La educación tiene tantas aristas que, verla desde una sola posición, nos hace correr el riesgo de ignorar parte de la realidad estudiada. Los cambios de la sociedad, nos obligan a buscar estrategias que permitan hacer estudios más completos para hallar las mejores soluciones a los múltiples problemas que afronta la Educación.
Tenemos el compromiso histórico de formarnos para participar en el proceso de transformación educativa que apenas comienza, y que solo puede afrontarse con preparación y una mentalidad abierta ante los diferentes fenómenos a estudiar, en el presente y en un futuro no muy lejano.
Referencias
Páramo, P., & Otálvaro, G. (2006). Investigación alternativa: Por una distinción entre posturas epistemológicas y no entre métodos. Cinta de Moebio. Revista de Epistemología de Ciencias Sociales, 25, 1-7. https://cintademoebio.uchile.cl/index.php/CDM/article/view/25953
Pearson. (2022, 1 marzo). Proceso de enseñanza-aprendizaje: cambios y tendencias actuales. Disponible en: https://blog.pearsonlatam.com/educacion-del-futuro/tendencias-actuales-del-proceso-de-ensenanza-aprendizaje

