
Recuerdo que una de las cosas que más me frustró de mi paso por las universidades era la insistencia de algunos de nuestros educadores de enseñarnos a hacer ciertas cosas “de la forma clásica”.
En una ocasión en el Área de Ingeniería de Sistemas, un profesor se empeñó en enseñarnos a manejar bases de datos con una línea de comandos porque “había que aprender las bases”. Le comenté que podía enseñarnos las bases en un par de clases teóricas y luego enseñarnos a usar herramientas como PHPMyAdmin (que en ese entonces ya yo conocía bien), el hombre me respondió que me invitaba a mi a dar la clase.
Por supuesto que yo no podía darla, tenía en mis conocimientos muy poca teoría sobre cómo funcionaba MySQL por línea de comandos, pero ya había hecho funcionar dos páginas web en aquel entonces.
Más tarde, mientras estudiaba Comunicación Social en la Universidad Bolivariana de Venezuela, un par de educadoras nos prohibieron usar las tablets Canaima en clases. Nos quejamos de lo irónico del asunto, siendo las tablets un instrumento educativo donado por el mismo gobierno que había fundado esta universidad. “Si son malas para aprender, ¿Por qué las llaman educativas?
Yo y mi compañero Rodolfo eramos muy lentos escribiendo con un lápiz, pero volábamos en cualquier cosa que tuviera un teclado QWERTY, y se nos entendía mejor lo que escribíamos.
Y esta semana, mientras conversaba con unos conocidos, me contaron como a uno de ellos le dan clases de contabilidad con un lápiz y un cuaderno contable, cuando le pregunté si ya le estaban enseñando Excel o cualquier herramienta de hojas de cálculo me dijo que no, que le mandaron a comprar varios cuadernos de contabilidad. Tengo un tío, Junior, que trabaja llevando la administración y la contabilidad a varios negocios y es sorprendente la cantidad de cosas geniales que puede hacer con Excel. Tiene incluso funciones para cambiar de color las celdas de clientes con pagos en mora.
Enseñemos las nuevas herramientas

Claro que hacer ciertas cosas de forma tradicional es importante, pero hay trabajos que, en una era en que la información viaja tan rápido a todas partes, aferrarnos a “la vieja usanza” no tiene ningún sentido.
Si el algún momento a mi tío de más de 50 años y al joven estudiante universitario les ofrecieran una oportunidad de teletrabajo como asistentes contables en una firma internacional, mi tío no tendría problemas en aprovecharla, los documentos en Excel se pueden enviar por cualquier parte. Pero, ¿cómo mostraría el joven su trabajo a su empleador en esos grandes y pesados libros? Quizás en fotos, algo que no es nada práctico.
Por mi parte, aquí estoy entregándote éstas líneas por medio de un teclado y una pantalla. Usando una computadora he podido trabajar para todo tipo de plataformas y jamás, pero jamás, nadie me ha pedido un trabajo manuscrito.
Es necesario preparar a las personas para moverse en el mundo moderno, no en uno que está quedando en el pasado. Manejadores de bases de datos, software de redacción y edición de documentos, programas de hojas de cálculo, son herramientas que hacen las cosas decenas de veces más rápido y que nos hacen más competentes en este nuevo mercado laboral.
Por eso, es nuestra responsabilidad como adultos actualizarnos y brindarle a los más jóvenes conocimientos bien adaptados a estos tiempos volátiles, dejando como cultura general o histórica aquella “vieja usanza”, porque nos hace daño.
Puede que quizás le tengamos miedo a las novedades, pero incluso a nosotros mismos nos ayudaría actualizarnos, pero lo cierto es que en el futuro la información parece moverse cada vez más rápido, no será fácil alcanzarla con papel y lápiz.
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Te dejo como bono este TikTok, en el que un profesor universitario en Alemania prohibió a sus estudiantes usar laptops en su clase...

