“Es cierto que los errores los comete cualquiera, pero la destrucción del español radica, desde hace tiempo, en el desinterés por la corrección. Si los jóvenes de ahora no están aprendiendo su idioma correctamente, cómo pensarán aprender otros. El Español es complejo, pero es toda una fuente de riqueza lingüística que pocos idiomas poseen”.
El asunto de la ortografía en las plataformas digitales es altamente controvertido para algunos, mientras que para otros no es un tema que les preocupa.
Si echamos un vistazo a la historia, las primeras alteraciones en la escritura en medios electrónicos surgieron en 1992, cuando se envió el primer mensaje de texto por teléfono móvil (SMS).
Estos cambios surgieron de la necesidad de crear abreviaturas para ahorrar caracteres y evitar el cobro de dos mensajes de texto. Algunas de las primeras abreviaturas registradas fueron "K" (¿qué?), "PQ" (¿por qué?) y "¿?" (¿qué pasa?).

En la actualidad, las variaciones lingüísticas más frecuentes se observan en las redes sociales, espacios virtuales sin censura ni patrones de escritura, y por lo tanto, sin exigencias ortográficas. Las más populares cuentan gran potencial para la comunicación actual.
Sin embargo, la libertad de escritura promueve la falta de interés en la buena ortografía y comúnmente encontramos usuarios que escriben de manera poco ortodoxa.
Lo preocupante no es tanto la forma de escritura que cada quien tenga, sino que los niños en etapa de adquisición del lenguaje se exponen a estos terribles hábitos de escritura.

El dilema es evidente y está presente. En consecuencia, ¿cómo podemos abordarlo de forma efectiva y solucionarlo desde la raíz? La respuesta no es eliminar la tecnología de nuestras vidas o de la educación, sino prepararnos para guiar a las generaciones jóvenes a prestar atención a su escritura.
La tecnología nos ha envuelto por completo y es algo que no podemos evitar, ya que nos ayuda a ahorrar tiempo y dinero y nos facilita la vida. Es una herramienta excelente que ha llegado a nuestras vidas. Lo importante es aprender a utilizarla correctamente, enseñar a nuestros hijos sobre su uso apropiado y, especialmente, enfocarnos en educar a las generaciones futuras para mantener la buena costumbre de una escritura precisa.
Debemos amar nuestra lengua, porque es importante cuidarla, valorarla y, sobre todo, preservarla.
La difusión de Internet y las redes sociales entre los jóvenes, con sus rápidos hábitos de lectura y escritura, es la cuna ideal para que se desarrollen las erratas en la sociedad actual.
Pero la gravedad del problema no sólo afecta a quienes tienen una educación básica, sino que se extiende como la pólvora hasta en universitarios y “profesionales académicos”.
En el pasado, si un maestro golpeaba a muchos alumnos, no pasaba nada más que una merecida reputación de meticulosidad. Sin embargo, ahora es visto como un mal maestro, razón por la cual muchos educadores están optando por adoptar una postura más relajada frente a esta epidemia de mediocridad y conformismo.
La "Capacidad" del autocorrector en teléfonos móviles, tabletas y computadoras que con frecuencia deletrea texto, así como el hecho de que a veces lo escribe mal intencionalmente para que no se escriba mal protesta, es un asunto complicado. guión para luchar contra este flagelo lingüístico.
No debemos olvidar que, como decía el escritor Julio Llamazares,
“si no utilizas las herramientas de la expresión, acabarás por empobrecer tu pensamiento o al menos la transmisión del mismo. Bien escrito y bien hablado ayudan a expresar mejor las ideas, no es un capricho.”
En la comunicación, el contenido es importante, pero la forma también lo es.
¡Bien hecho, se ve bien!
Los niños más pequeños acceden a dispositivos tecnológicos cada vez con mayor rapidez y esto es algo que influye de forma directa en las rutinas de los niños. Pero, ¿realmente esto afecta a su forma de escribir? No hay consenso total entre los expertos, aunque es cierto que la mayoría coinciden en algo: la falta de lectura es el verdadero problema.
La memoria visual tiene más peso en los niños y si ven constantemente las palabras mal escritas será más fácil que las recuerden y escriban de forma incorrecta.
La profesora Marielisa Casanova, Jefe del Área Lingüística del departamento de Castellano, UPEL Maracay, asegura que mientras unos jóvenes lo hacen por diversión, otros se confunden al ver múltiples formas de escribir una palabra, y algunos simplemente no muestran interés por saber la forma correcta, solo lo escribe como se pronuncia.
Mario Vargas Llosa, premio Nobel de Literatura 2010, expresó:

“El internet ha acabado con la gramática, ha liquidado la gramática. De modo que se vive una especie de barbarie sintáctica"
"Si escribes así, es que hablas así; si hablas así, es que piensas así, y si piensas así, es que piensas como un mono. Y eso me parece preocupante. Tal vez la gente sea más feliz si llega a ese estado. Quizás los monos son más felices que los seres humanos. Yo no lo sé".

