El fuego del atardecer - Cuento de Fantasía Nº 1

El fuego del atardecer - Cuento de Fantasía Nº 1

Vive la cautivadora historia de Pablo, un joven de 16 años que vive para el ardiente atardecer y abraza los sueños sin fin de su arte circense.

September 15, 2023· 2 min read
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Por la isla, llamada la Perla del Caribe, desfilaban infinidad de turistas a lo largo de sus playas, quienes aprovechaban las cálidas caricias del sol benevolente en un mar de agua cristalina y arena suave como la seda. Durante el día, las playas se llenaban de las risas de los niños haciendo castillos de arena, mientras los adultos buscaban broncear sus cuerpos de invierno.

No se hacían esperar las oportunidades para disfrutar de las actividades recreativas, en donde cada quiosco, posada u hotel competía por ganar a un cliente más que pudiera disfrutar de sus ofertas de verano.

Mientras tanto, la brisa soplaba y las voces viajaban, los pasos bailaban y las olas susurraban.

Pero al caer la tarde, llegaba la oportunidad de un chico de 16 años llamado Pablo, quien nacía cada día con el fuego del atardecer. La vida para él era el júbilo dado por la intensidad de esa llama que creaba, para alimentar las miradas fugaces de aquellos turistas que se paseaban por los últimos destellos de la luz del sol antes de caer la noche. Esto le permitía sumergirse en el sueño infinito de su embriagadora pasión: el arte circense.

Era el momento ideal para poner a volar sus fantasías de gigante en una bola de fuego que surcaba los aires de las playas en dinámicas y veloces acrobacias reconocidas por los cuatro puntos cardinales como la magia de Pablo.

Poco a poco las miradas fugaces se sentían cada vez más perdidas en un ensueño infinito de nunca acabar, atrapadas por ese fuego profundo que rompía los muros del cansancio para encender la chispa del niño que habitaba en ellos. Recuerdos de una infancia perdida que nunca volverá, pero que Pablo vivía cada día como si fuera la primera vez.

Así, la noche se volvía luz abrasadora, que contaba los sueños de Pablo en poéticas líneas llenas de breves historias de centinela, aquel que conversa con las estrellas que le cuentan sus secretos. Aquellos que solo la inocencia del soñador puede escuchar, entender y compartir.

Al subir la marea la magia de Pablo se apaga y así se ha dormido otra noche que descansa en el arrullo de las suaves olas del mar. Nuestro amigo desaparece con el último destello de su bola de fuego, como si de una alucinación se hubiera tratado, dejando al curioso observador perplejo y ahora despierto de su aletargado viaje sin poder diferenciar entre realidad y fantasía.

Pablo deberá esperar otro día más para volver a nacer bajo el fuego del atardecer.

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