Un gusto que estés por aquí. Esta vez no vengo con tutoriales, sino a contar un poco de mis experiencias como emprendedora en Venezuela. Bueno, hay historias para pasar la noche de chisme en chisme.
Antes que nada, quiero comentarte que estos meses me he sentido cargada, como si cada paso en mi emprendimiento me costase cada vez más, cuando debería ser lo contrario. Y todo se debe a los malos clientes que yo me di la tarea de consentir con el pensamiento de que al final del día me quedaba el dinero.
Pero hasta hace poco decidí por completo dejarlos de lado y limitarme a ofrecer mis servicios y no tener que adaptarme a ellos sino a lo que en su momento puedo ofrecer. Esto me ha dejado como resultado, en efecto, menos clientes a cambio de una paz mental que no la cambio por unos cuantos centavos o no tan centavos.
Parecerá de niña caprichosa, pero es difícil ser mamá, hija, hermana mayor, trabajadora y delicada de salud por todos lados como para sumar una carga de estrés tal que hasta mi cabello caía a montones. A trasnochos que parecían no terminar y andar somnolienta en las actividades personales que me gustan hacer…
Después de un descanso no tan descanso vuelvo otra vez a la marcha publicando nuevas ideas. ¿Y cuál fue mi sorpresa? Pues que muchos lindos clientes reaccionaron e incluso algunos me dejaron mensajitos. De verdad no lo esperaba y fue tan gratificante que siento que no pude tomar mejor decisión.
¿A dónde quiero llegar con todo esto? A que no creas todo lo que ves en las redes. A que emprender no tiene que ser un trabajo 24/7. A que no tienes que ser mejor que otros. A que aunque parezca contradictorio y desespere, crecerás más cuando te enfoques en ser singular, ofrecer una solución a una necesidad y mantener en buen estima a los clientes que valoran tu trabajo sin caer en la esclavitud y siempre estableciéndote límites.
Entonces, ¿cómo podemos asegurarnos de mantener a los buenos clientes y alejarnos de los malos? Aquí hay algunos consejos para ser un mejor vendedor y mantener a los buenos clientes:
Tómate el tiempo de conocer a tus clientes y entender sus necesidades y deseos. De esta manera, podrás ofrecerles productos o servicios que realmente les interesen y les sean útiles. Excel o cualquier programa parecido será tu mejor aliado y en internet puedes conseguir montones de plantillas.
La honestidad es clave en cualquier relación comercial. Sé sincero con tus clientes sobre lo que puedes ofrecerles y lo que no. De esta manera, podrás establecer una relación de confianza con ellos.
El servicio al cliente es clave. Ofrece un servicio rápido, amable y eficiente. Resuelve cualquier problema que puedan tener tus clientes de manera rápida y efectiva. Siempre estableciendo los límites que tú necesitas para trabajar a buen ritmo. Porque a veces los clientes querrán un servicio para 200 personas, personalizado, excelente y en menos de 24 horas. A esos, para la lista de malos clientes.
Trata de ser flexible en cuanto a formas de pago y aquí entra Zcash y el mundo de las criptomonedas. El mundo está cambiando, no te resistas y fluye con él. Acepta, aprende y enseña.
En resumen, cuando se trata de emprender en cualquier rumbo, lo más importante eres tú. Me costó mucho entenderlo, pero si tú estás bien tu emprendimiento también lo estará. Obviamente tocarán sacrificios y trasnochos, pero que sean porque de verdad significa dar un paso más en tu emprendimiento y no complacer a un cliente molesto y caprichoso.
Y con esto me despido con la fe de que si estás como yo y sientes que debes parar para respirar y volver a arrancar, estás en todo tu derecho de hacerlo y por último debemos normalizar decir no.

