
Esta película dirigida por Rupert Sanders mantiene cierta sintonía con la entrega de 1994. Con algunos mensajes ocultos a lo largo de ella, la atención a los detalles es importante para apreciar cómo se desenvuelve la inclusión del arte en ciertas escenas.
Existe una proporción entre la belleza que se quiere preservar, el equilibrio natural necesario y la visión particular que, varía de una persona a otra, de una experiencia a otra.
Se observa cómo se puede experimentar el amor, el cual puede provenir y llegar desde y hacia cualquier viviente.
Presenta una muestra de excesos, que se marcan en la juventud, como si hubiese mucha prisa por experimentarlo todo rápidamente, generando la sensación de que, el tiempo se está terminando.
Una estética similar a la de años anteriores, con efectos destacados y muy limpios, ciertos detalles se quedan cortos, pero pueden pasar desapercibidos sin afectar el interés por los sucesos que se desarrollan.
Se presenta una marcada variación de la historia presentada hace 30 años, incluyendo de forma más explícita el elemento espiritual, ritual o paranormal, como esencia principal de los antagonistas.

Algo que destaca aquí es el objetivo, y el foco en la recompensa, donde sale a relucir la duda y la desconfianza como características del ser humano, que muestran cómo estas, pueden conllevar a la pérdida total, donde las preguntas correctas pasan a ser esenciales.
Tal vez no se trate de lo que se hizo, se trata de quien se es.
Un recorrido básicamente nocturno a lo largo del filme, con tonos cálidos de iluminación, crea una atmósfera cargada de decadencia por una parte y de superioridad por la otra, dejando ver los contrastes de clases, en la sociedad que se describe en la película.
¿Hasta donde se estaría dispuesto a perdonar, a entender y amar por sobre todas las cosas? La pregunta en este caso no es si podrás hacerlo, sino si podrás no hacerlo, asumiendo las consecuencias que conlleve la decisión tomada.
Nos invita a no dar por sentadas las oportunidades. Demostrar lo que se se siente, va más allá de las palabras, y el caos que marca el final del camino, nos da a entender lo sencillo que es ser coherente, entre los sentimientos y las acciones.
Un elenco puntual que entretejió una trama atractiva.
Una película llena de acción hasta en los momentos más emocionales.
Puedes disfrutarla a través de Prime Video.
Y a tí ¿qué te pareció esta versión de El Cuervo?

