
Lo que nos trae la historia:
Una historia conocida por muchos desde la niñez, una adaptación moderna y realista de la sirenita.
Nos cuenta la historia de Ariel, una sirena hija del rey del mar, exploradora por naturaleza fascinada por lo desconocido.
Y ¿Qué más desconocida que la superficie? un mundo completamente nuevo que le brinda obsequios cada cierto tiempo con los naufragios.
Llenándola de tesoros inexplicables y anhelos cada vez más fuertes.
Un deseo tal que está dispuesta a hacer un cambio de su propia naturaleza para vivir la vida que siempre quiso y que el destino puso ante ella cuando conoció a Eric, un príncipe de la superficie que al igual que ella, quiere explorar nuevos mundo y tiene gran fascinación por el mar.
Mundos diferentes cargados de similitudes, es lo que podemos ver a través de la historia de los protagonistas.
Donde la energía y la certeza juegan un papel importante al momento de seguir el rumbo que ya habían divisado hace tiempo.
Una oportunidad para conocer culturas distintas y unir dos reinos para lograr la armonía.

Aspectos técnicos:
La actuación que nos ofrece la protagonista en definitiva está cargada de esa emocionalidad del descubrimiento.
Se percibe en su mirada lo maravillada que estaba de todo lo nuevo que estaba ante sus ojos por primera vez en la vida.
Un guión que narra la historia en un orden entendible y cronológico permitiendo disfrutar del realismo que nos ofrece con los paisajes y la vida en el mar.
Los movimientos de los personajes en las coreografías se ven muy naturales y limpios destacando así el trabajo visual realizado.
Detalles cargados de color durante la gran mayoría de la trama contando la novedad y la alegría. Contrastando con tonalidades oscuras en el clímax del conflicto.
Una hermosa adaptación que mantiene la esencia de la clásica película de Disney que muchos recuerdan.
Si aún no disfrutan de esta entrega pueden verla en la plataforma de Disney + y sacar por supuesto sus propias conclusiones.

