Toda mi vida he tenido intereses diversos. Me han gustado infinidad de actividades. De pequeña me gustaba la gimnasia y el karate, en la adolescencia encontré la poesía, el teatro y la declamación, la natación y la lucha libre. Ya adulta quería escribir sobre temas que me llamaban la atención.
De frente a esta multiplicidad de intereses, es en este momento de mi vida que me atrevo a preguntarme lo que me detuvo para no practicar alguna de estas actividades o para iniciarlas y al final no permanecer en ellas.
De mi revisión surgen factores concretos y tangibles, como el hecho cierto de no poseer en épocas específicas la fluidez monetaria que necesitaba para practicarlas o permanecer en ellas. Sin embargo, más allá de ese detalle económico aparecen hoy una cantidad de ideas y creencias sobre mí, que definitivamente detuvieron mi continuidad.
CREENCIAS MAS FRECUENTES

Has escuchado alguna vez frases como:
“La vida es dura”, “Hemos venido a sufrir”, “La vida es sacrificio”, “El mundo es un lugar peligroso”, “Debo ser buena”, “Debo cumplir con lo que los demás desean que sea”, “Los cambios son peligrosos”.
Tal vez estas te suenan más:
“Eres inútil”, “No eres suficiente”, “Eres flojo”, “No sirves para nada”, “Que fea eres”, “Eres una gorda”, “Calladita te ves más bonita”, “No vas a lograr nada en la vida”, “Si no es perfecto no lo hagas”, “Es de mala educación decir que no”, “Si dices que no puedes, no te van a querer”, etc.
Ahora, cuidado, presta atención porque las creencias también pueden parecer positivas en un principio y en ese sentido puedes haber escuchado:
“Tú eres una guerrera”, “Los hombres no lloran”, “Eres capaz de todo y más”, “Las mujeres somos multitasking”. etc.

Todo pensamiento estructurado puede dar origen a una creencia, una idea o un mapa. El asunto es que estas frases repetidas y escuchadas con continuidad y relacionadas con hechos específicos, terminan siendo creídas a plenitud, marcándonos de tal modo que se convierten en pensamientos arraigados en nuestra conciencia, pasando a formar parte de lo que consideramos verdades profundas de nuestra personalidad que terminan siendo como bloques de concreto en nuestro auto concepto y autoestima.

En mi caso particular resonó hasta hace poco la idea de “No ser suficiente”, entonces me alejaba de lo que quería hacer, y empezaba a pensar en no “Ser merecedora de lo que quiero”, “Somos muchos…, no van a gastar en clases de natación para mí”. Esa información determinó mi mundo y los juicios y prejuicios sobre este.

Leyéndome hoy, puedes comenzar a revisar cuáles son tus creencias y si estás son un obstáculo para tu vida o son de algún modo ideas que potencian tu existencia.
En Psicoterapia Gestalt hablamos de Introyectos, como un mecanismo de evitación del contacto, a través del cual la persona se aferra a creencias limitantes, es decir ideas o mapas tan arraigados, tan metidos en nuestro mundo interno que posiblemente nos sirvieron en algún punto de nuestra vida y que “No sirviéndonos hoy”, siguen ejerciendo su efecto directivo y nos trunca el camino.
Generalmente los introyectos, como ideas que aprendimos de nuestras figuras de autoridad, son asumidas por nosotros de manera automática, sin revisión o análisis previo, por lo cual en Gestalt decimos que fueron tragadas sin masticarlas, sin procesarlas; el objetivo era que nos amaran, nos aceptaran y asumimos como cierto todo o casi todo de lo que nos dijeron.
¿Has pensado en las ideas sobre ti o el mundo que te detienen en este momento?
¿Has pensado en las ideas sobre ti o el mundo que potencian tu vida?
Sean positivas o negativas ¿Saben de dónde vienen esas ideas?
Saber sobre las creencias, ideas y mapas que rigen tu vida, te permite por decisión personal accionar del modo más adecuado y beneficioso para ti, en la dirección del cambio a tu favor. Lo fundamental aquí es que posibilita un cambio para mejor, porque inicias un proceso de ampliación de conciencia que te hace más responsable sobre tu vida y te permite desechar o modificar esos mapas que te impiden avanzar, a través de su identificación y de su posterior flexibilización o eliminación.
Si quieres profundizar en estos temas, revisando tu propio proceso personal, la Psicoterapia Gestalt y la Facilitación Psicocorporal es para ti. Atrévete, busca tu BienEstar.
Libertad A. García L.
Psicoterapeuta Gestalt
Facilitador Psicocorporal
Instructora de Yoga
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