Algunas personas que me conocen saben que desde hace más de un año no tengo un teléfono propio, el año pasado estuve usando un teléfono que pasó de las manos de mi padre a las mías, un dispositivo bastante básico, pero que me ayudaba a estar en Telegram administrando mi comunidad @mastelegram.
Sí, ese dispositivo se dañó a principios de año y desde entonces uso el teléfono de mi padre, se podrán imaginar los inconvenientes que eso trae, aun así, no compré un teléfono, pero...
¿Por qué un televisor?
Trataré de resumir la historia lo más que pueda.
Mis padres siempre estaban mirando la televisión, más mi padre que mi madre, a veces series o películas descargadas y reproducidas desde un pendrive en un decodificador y otras viendo la programación de un servicio de televisión satelital.
Iniciando el año 2019 nos quedamos sin servicio de internet debido a un apagón que ocasionó una avería en la central ubicada en mi región, esto se solucionó a finales de septiembre, pero la alegría fue poca ya que a finales de octubre de 2019 el cable que distribuye en la zona donde habito se dañó, luego de un año y varios meses el cable fue reparado antes de culminar el 2020.
En el transcurso de ese año mis padres solo veían la programación que pasaban en el servicio de televisión satelital, pero el servicio dejó de funcionar en marzo de 2020 por la salida de órbita del satélite que enviaba la señal, investigando en internet desde un teléfono con datos y con muchas horas de sol, aprendí a direccionar la antena y a configurar el decodificador para señales de otros satélites (señales FTA) con la finalidad de que mis padres pudieran disfrutar de la programación de la nueva señal captada.
El 2021 inició con internet y la pandemia transcurrió entre películas/series descargadas y programación del anterior servicio de televisión satelital, pero desde un nuevo satélite, llegó el 2022 y algo malo pasó, el viejo televisor dejó de funcionar, los constantes apagones en Venezuela provocan esto, mi padre lo mandó a reparar y hasta ahora la persona no ha vuelto con la pieza que se llevó del televisor.
El segundo cuatrimestre del año empezó muy bien, me uní a la comunidad de Zcash en Español, aprendí sobre su ecosistema, empecé a generar contenido y a moderar la comunidad en Telegram gracias a la oportunidad que me dio el embajador.
Mis abuelos vendieron una casa que dejaron en un pueblo al occidente del país donde pasaron gran parte de su vida, pero al estar tan retirado de la familia y debido a la pandemia tuvimos que traerlos a Miranda, zona central del país, a mi abuelo le pedí un préstamo en Julio y con eso compré un Smart TV, el protector para el televisor y un ventilador, la meta era pagar la deuda a finales de agosto apoyándome en Zcash y algunos ahorros.

Así fue, de las recompensas obtenidas en las diferentes actividades, como la realización de memes, las zPages en Free2z, los Bounty, entre otros, pude reunir el equivalen a 300 dólares en ZEC, luego cambié los ZEC a USDT en una plataforma de intercambio y compré los dólares en físico para entregárselos a mi abuelo como habíamos acordado.

Por cierto, el ventilador fue un regalo que mi padre le ofreció al cirujano que amablemente se ofreció a operarlo de un lipoma en el muslo derecho en marzo del presente año y en agosto también ayudé a mis padres a comprar un colchón, de esta forma culmino con un extenso resumen de esta larga historia en la que han podido conocer las razones por la cual he comprado un televisor (y otras cosas) en vez del teléfono que tanta falta me hace.

El televisor ahora es el centro de atracción del hogar, mis padres muy felices de poder ver diferentes programas y películas y yo, muy feliz también por todo lo que hasta ahora he logrado gracias a Zcash, a la comunidad en español a Yoditar su embajador y a la proactividad que he mantenido en la comunidad generando valor.
Si quieres apoyarme realizando una donación en ZEC, lee aquí el artículo donde explico por qué necesito un teléfono.
Hasta luego Zcashers y espero les haya gustado mi historia.

