Durante la década de 1980, el surgimiento del neoliberalismo puso de manifiesto una nueva realidad: una economía de bienestar con un énfasis en la flexibilización de los recursos y el desarrollo corporativo como el responsable de mantener el crecimiento económico.
Sin embargo, el neoliberalismo ha llevado consigo un aumento de los sentimientos de soledad, cuestionamiento de la autenticidad y la aparición de un habitual patrón narcisista que ha afectado a la sociedad. El individuo se ha visto cada vez más envuelto en un mundo de recursos infinitos, donde los logros personales se acaparan cada vez más.
El neoliberalismo ha liderado de forma decisiva la fragmentación tanto individual como cultural, la pérdida de vínculos afectivos de calidad con otros individuos, y un individualismo extremo. En lugar de servir para satisfacer nuestras necesidades básicas e importantes, nuestros deseos más superficiales adquieren una importancia exagerada.
El resultado es una cultura de la autoabsorción, donde la majestuosa exhibición de comportamientos narcisistas en las redes sociales se está convirtiendo en norma. El "yo" y el paraíso del individualismo se alza como un templo moderno.
Es importante entender que la realización individual necesita de un entorno de comunidad para prosperar y que la prosperidad de una nación debe basarse en la felicidad de sus ciudadanos.
El neoliberalismo, lejos de ofrecer el camino a esta felicidad, nos ha alejado cada vez más de ella. La comprensión, la humanidad y el cuidado son los ejes fundamentales para la construcción de una sociedad sólida y saludable.
Artículo creado completamente con inteligencia artificial.
