
A veces las cosas no se dan como las teníamos planeadas, pero no es un impedimento para llevarlas a cabo, es la oportunidad de contemplar escenarios distintos para nuestra puesta en escena.
Así fue el día de mi clase de fotografía en el campamento GENERACIÓN Z, con un eventualidad por delante. En el lugar, no había electricidad desde hacía unas cuantas horas, así que empezamos a realizar ajustes para poder aprovechar el día.
Y así llegamos a la conclusión de dar la clase con lo que teníamos disponible, pizarra y marcadores (ahora entiendes a qué me refiero con el formato analógico en este caso). Una forma no tan actual de enseñar composición y planos fotográficos, pero viable en vista de las circunstancias.
¿Qué me dejó ver esta situación?
Me di cuenta de que cuando nos preparamos bien, la transmisión de información puede hacer en diferentes formatos. Que no se trata de forzar las situaciones sino de adaptarse para una solución eficiente para todas las partes involucradas y que, el manejo de la información permite que con ejemplos nos demos a entender mejor.

¿Cómo sé que la información se transmitía bien?
La participación de los jóvenes fue crucial para dar cuenta de que la información iba llegando a su destino. El interés en el tema que se abordaba se manifestó a través de preguntas constantes que fueron respondidas continuamente para un mejor entendimiento, además se notaba la intención por comprender fielmente lo que lograrían con el manejo de la información y su práctica.
En conclusión, existen diferentes formas en las que podemos instruir a otros acerca de un tema. Adaptarnos a las situaciones del entorno y las posibilidades que ofrece, es una opción más efectiva que caer en el estrés y en el control de lo que no depende de nosotros directamente. Si el rumbo que elegí no está habilitado ¿cuáles caminos tengo a mi disposición?
Y OJO: tampoco es caer en forzar las situaciones, se trata de tu actitud ante las circunstancias.

