No se a ustedes pero a mi me encanta escuchar las historias de los partos.
Es increíble cómo cada uno vino al mundo de una forma completamente diferente, a pesar de que todos salimos de un mismo lugar, el útero de mamá.
Igual de singulares son las historias de los negocios, todas distintas aunque partieron de un mismo lugar, cabezas generadoras de ideas.

A Cregi lo parí hace unos meses (espero que no se cansen de las referencias al nacimiento de bebés y me disculpo si están un poco turbias).
Tenía años con la idea en la cabeza, o el feto en el útero. Sin embargo, el miedo a los peores escenarios posibles no me dejaba dar el gran paso de parirlo, dígase finalmente concretarlo.
Aproveché ese tiempo para formarme y obtener experiencia con distintas agencias de marketing digital con clientes dentro y fuera de Venezuela; trabajando con emprendimientos y también compañías internacionales y marcas personales; aprendiendo tanto en las redes sociales como en departamentos de comunicaciones, ventas y merchandising.
Así como los padres que se preparan con los libros de embarazo y paternidad afectiva. Ese fue mi periodo de preparación previa.
Pero así como no hay mejor forma de aprender a ser padres que…siendo padres. No hay mejor forma de aprender sobre tener un negocio digital que…teniendo un negocio digital.
En cierto punto me di cuenta de que nunca estamos 100% preparados para empezar nada. Es en el proceso de llevarlo a cabo que podemos identificar lo que funciona y lo que no, ir cambiando y mejorando.
Iterando.
La iteración se trata de repetir y mejorar hasta alcanzar el objetivo.
Durante mucho tiempo pensé que las personas que tenían éxito habían encontrado una fórmula secreta para hacer lo que hacen de forma extraordinaria y ganar mucho dinero.
Resulta que no. Me engañaron. Nos engañaron.
No hay fórmulas secretas. Es probar, medir, mejorar y volver a probar.
Lo que me encanta de Cregi es que me permite vivir de ese hermoso proceso.
Poner mis ideas más locas, las estrategias que he aprendido de libros y estudios científicos alrededor del marketing y los negocios y el ingrediente secreto, la huella digital de Cregi, el amor.
Cregi nació para demostrar que el marketing puede crear un mejor lugar para vivir.
Un mundo de clientes amados, felices y satisfechos y negocios prósperos con dueños encantados por servir y dar siempre lo mejor.
Si ya tienes en marcha tu negocio o si estás embarazada de una idea, únete a unirte a la comunidad de Cregi.
Aquí no solo recibirás formación para conocer a tu cliente, crear propuestas jugosas, servirlos mejor que nadie y conectar con ellos a través de RRSS sino que tendrás ese empujoncito para continuar en tu viaje de emprendedor porque ¿adivina qué? también estuve en tu lugar.
Vamos a iterar juntos. Es más sencillo repetir y mejorar si sabes dónde buscar lo que no funciona y cómo arreglarlo.
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