No me fue infiel una vez, fueron dos, tres cuatro y muchas más. No fueron sólo con desconocidas, fueron con amigas que atendí en el que creía mi hogar, con compañeras de clases, con conocidas...
Normalmente cualquiera diría que la infidelidad nunca se perdona porque las personas que te traicionan no te aman, pero yo quería creer que si, y juré de verdad juré que está última vez iba a ser la definitiva.
Que él había despertado y se había dado cuenta de que yo lo amaba tanto que incluso me olvidé de mi por él. Pero el amor no funciona así, o amas o no amas.
Durante años me esforcé es ser independiente, en trabajar, en aprender a ser mejor amante, mejor esposa, mejor mamá y sólo me encontré con rechazos en cada área de mi vida.
Otras veces descubrir sus infidelidades las superaba en un par de días, pero con esta última creo que algo en mi se rompió y no se cómo repararlo.
Entiendo que no vale la pena, que es un traidor y no se cuántas cosas más, pero la verdad es que se siente como cuando alguien te deja a mitad del camino y no tienes opciones a donde ir. Estas en medio de la calle, oscura, sola, con frío, no sabes que es norte o sur. No sabes a dónde ir porque confiaste la dirección en él y de un momento a otro te deja sola. Así se siente la tradición.
No sólo pierdes a esa persona, pierdes años de trabajo y esfuerzo, pierdes sueños, metas y sobretodo pierdes la fe en ti y la posibilidad de algún día poder confiar en alguien más para por fin saber qué se siente que te amen de verdad.
