No está aquí, ha resucitado.

[Día07]
El momento ha llegado...
¿Logrará el amor resucitarla?
Sabe que no es en ella en quien deba darse la transformación,
pese a que su sentir la desgarra
y en su desnudez guarda las marcas de su nombre...
¿Sabrá ver aquel a quien ama el éxtasis que por él guarda su alma
o seguirá su mirada
-esa de cielo triste y limpio;
de sombras insomnes colgándole al ras de las pestañas-
en un ente vacío que ya no está...
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En el desmayo de la noche
se pronuncia el hecho que,
por amor, me llevó a su lecho
un día de invierno, cuando coincidimos.
Invierno, que por ser frío, en él también la caricia quema.
Desde entonces, soy suya,
cumpliéndose el pacto:
sus dedos desdibujando heridas
en caricias lentas;
su boca llenando de plegarias
-que los mortales llaman besos- y plenitud
mis labios húmedos por Ud.
Su cuerpo aferrado a mí
en el más ferviente acto de fe.
En tentación he caído
y si he de ser condenada a los siete círculos del averno,
que sea por su mirada que me canta alabanzas cuando me ve;
por su tacto que me arropa en calores
si apenas me roza invitándome a beber su aliento.
No me busque en otras pieles.
Estoy impregnada en ud.
No me arroje a otros hombres.
Ud es uno en cuerpo y alma;
y todos a la vez.
En Ud. muero de a poco en cada temblor que le entrego
en este juego y milagro de amarnos a fuego y devoción
en el que perdemos la conciencia
para luego de placer resucitar.
El pacto, la promesa se ha cumplido…
y hoy celebro en el grito que me rompe,
en el abrazo que nos calma,
en esta resurrección nos reencuentra,
que hoy en su pecho mi nombre reina…
que somos dos hasta la siguiente vida y resurrección.

