El fuego original y primordial, la sexualidad, levanta la llama roja del erotismo y ésta, a su vez, sostiene y alza otra llama, azul y trémula: la del amor. Erotismo y amor: la llama doble de la vida.
📕 La llama Doble | Octavio Paz.

Si bien amor y erotismo son sustantivos que, de acuerdo a la mitología griega, derivan del dios Eros como representación, tienen dos significados totalmente distintos.
El primero es el Eros como atracción sexual, mientras que el segundo es la sensualidad -por decirlo de alguna manera-, la representación artísticopoética del deseo.
Ahora, te preguntarás qué tiene que ver con el poeta citado como preámbulo a ésta, mi nueva zPage. La respuesta a tu posible inquietud está en que, cuando se trata de poesía, para que resulte atrayente, emotiva y de valor emocional para el lector, no tiene que estar llena de empalagosas escenas románticas, pasando por lo platónico y lo cursi bañado de metáforas. Eso lo sabía muy bien el poeta mexicano Octavio Paz, quien en muchas ocasiones hablaba de erotismo y el tantra.
Un ejemplo de esto es su poema Dos cuerpos:
Dos cuerpos frente a frente son a veces dos olas y la noche es océano.
Dos cuerpos frente a frente son a veces dos piedras y la noche
desierto.
Dos cuerpos frente a frente son a veces raíces en la noche enlazadas.
Dos cuerpos frente a frente son a veces navajas y la noche relámpago.
Dos cuerpos frente a frente son dos astros que caen en un cielo vacío.
Desde mi óptica, lo veo así:
Dualidad que se conjuga en cuerpos, movimientos, pieles... Como el tantra desde la energía sexual, como el amor y el sexo amalgamados en él género erótico, sea poesía, prosa, narrativa, figuras que, en este caso particular, plasma el poeta mexicano de manera sublime.
Y con base en la evocación de amor, erotismo, ¿y por que no?, el tantra, y la trascendencia, en Un más allá erótico, el poeta resalta la relevancia del erotismo en el individuo y ese juego en el que entran:
Cuerpo: Como copa que sirve de sostén al buen vino, es la materialización y fuente de emociones y sensaciones como placer y dolor (por esto último tal vez esté en boga desde hace años, el BDSM como práctica sexual; pero no ahondaré en ese tema. Hoy, no).
Deseo: Como esa inquietud, hoguera, sed, hambre que dispara el erotismo hacia lo insopechado y lo divino.
Imaginación: Erotismo sin imaginación, provocación, insinuación no existe. Tal como para Cristina Pieri Rossi, sin fantasía no hay deseo y esa intimidad de dos queda solo en sexo.
Como conclusión, entonces, la llama doble es inseparable en el ser. Sin amor no hay erotismo y sin erotismo no hay amor. El uno sin el otro es solo sexo... (por esto quizás, se puede tener sexo sin amor... Pero no amor sin sexo).
El primero es la expresión en el que cuerpo, manos, boca, besos son el medio de comunicación de todo aquello que no se logra decir con la palabra. En consequencia, tú, yo, todos.., somos en esencia, erotismo vivo.
Pensando en todo esto, el espacio es amplio para incluir aquí a la poesía erótica junto con la poesía tántrica: amalgama inequivoca entre lo profano y lo divino, lo sublime, ficción o realidad.
En ambas formas de expresión y creación poéticas yacen el cuerpo, todo lo que en él ocurre y sus sensaciones llenas de imágenes y sensuales recursos ligüísticos cuyo fin es encender la imaginación de quien lee, produciendo en él una reacción (erótica, emocional, emotiva) voluntaria o no.
Si has llegado a este punto de la lectura, apreciaría mucho conocer tu apreciación en relación con el tema planteado.
¿Qué opinas al respecto?
Ahora, a continuación, a manera de cierre, un poema tántrico que escribí hace un tiempo, inspirado en esa integración cuerpo y alma, compenetración absoluta de dos:

Non corpore... Aeternitas! (No cuerpo.... ¡Eternidad!)
No me beses.
Seamos el beso... íntegro, tú y yo.
Seamos caricia que eriza,
que quema en la mano del otro.
Seamos -no sexo-.
Seamos piel, energía y calor
que eleva el deseo.
Respírame - Respirémonos-.
Seamos aliento
y consumámonos en el otro,
mimetizados como llamas gemelas
que danzan juntas.
¡No me toques!
¡Siénteme!
Non corpore.., anima, aeternitas!
(No cuerpo.., alma, ¡eternidad!)
Siénteme.
Que tu ardor transcienda
sin siquiera de la punta de tus dedos un roce brote.
Que este pálpito que me galopa a fuego
cual corcel
sea la única voz entre tú y yo.
Seamos esencia y silencios;
conjunción, devoción.
Anima sumus!
(¡Alma somos!)
Seamos alfa y omega:
ahí donde todo comienza
y todo acaba.
Nacimiento y muerte fugaz..;
resurrección en el alegórico grito de un ¡Aleluya!
como último y reservado alimento frugal.
Non corpore... Aeternitas!
(No cuerpo... ¡Eternidad!)

